¿Qué es la exfoliación? ¿Y por qué es importante?

Nuestra piel está renovándose constantemente. Cada 28 días, células nuevas reemplazan las muertas y lo hacen de manera natural.

Sin embargo, el cuerpo no tiene la capacidad de eliminar todas las células muertas. Además, con el tiempo, el ritmo es cada vez más lento. Como resultado, los poros se tapan, la piel no se oxigena ni absorbe los nutrientes que necesita para sentirse y verse bien.

La exfoliación elimina ese exceso de células muertas acumuladas en la epidermis que el cuerpo es incapaz de retirar. Es un proceso que complementa este fenómeno natural y ayuda a que la piel se vea nueva, fresca y luminosa.

Beneficios de la exfoliación:

Es esencial complementar la limpieza, hidratación y protección con una exfoliación por varios motivos:

  • Rostro limpio, poros limpios. Al eliminar las células muertas, la exfoliación previene la aparición de los temidos puntos negros. Además, también quita la suciedad y los restos de maquillaje difíciles de limpiar.
  • Iguala el color y el tono de tu piel. La exfoliación frecuente garantiza una piel renovada. Por tal motivo, mejora el color del bronceado, lo empareja.
  • Suaviza la textura de tu piel. Los exfoliantes suavizan la textura de tu piel, haciendo que se vea más uniforme. Ideal para quienes tienen una textura rugosa, manchas, hiperpigmentación o cicatrices.
  • Previene el acné. Al quitar el exceso de impurezas, previene el acné y los granos resultado de los poros obstruidos.
  • Ayuda a que cremas y sérums penetren fácilmente. Una piel exfoliada absorbe mejor el producto que le apliques.
  • Activa la circulación y el sistema linfático, oxigenando la epidermis.
  • Promueve la síntesis de colágeno. A largo plazo, la exfoliación habitual estimula la síntesis de colágeno y por eso se le considera una forma de prevenir el envejecimiento prematuro.
  • Facilita la depilación al evitar la formación de los vellos enquistados que tanto dolor y molestia producen.

¿Con qué frecuencia?

Todo depende del tipo de piel. Para las pieles secas y sensibles, una exfoliación cada quince días es suficiente; para un piel normal, una vez a la semana; y, para una piel grasa, doso tres veces a la semana.

Es importante recordar que toda exfoliación debe ir acompañada de un cuidado hidratante para restaurar la capa protectora de la epidermis. Además, tampoco te olvides de que tras la exfoliación, nuestra piel absorbe mucho mejor todos los tratamientos que le quieras aplicar.

Esperemos que te haya sido útil la información que te dejamos, recordá que si tenés alguna duda, siempre podés escribirnos para que podamos ayudarte a resolverlas.

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¡Abrazo enorme!
Gigi Perrot ♥