¡Pensá más en vos mismo y verás cómo cambia completamente tu vida!

Muchas personas han sido educadas para darle siempre la prioridad a los demás (padres, hermanos, hijos, jefes…) y, al llegar determinado momento de su vida, descubren, con pesar, que nunca hicieron lo que realmente querían porque siempre estuvieron pensando, actuando y viviendo para otros.

¡No dejas que te suceda lo mismo! Date permiso para mimarte y pronto descubrirás que estas acciones ejercen un efecto muy positivo en tu entorno laboral y familiar.

Aquí te damos algunos tips para lograr una vida más intensa, plena y satisfactoria:

Disfruta los detalles: el estrés de la vida cotidiana puede haberte quitado la capacidad para gozar de la belleza que te rodea. Date tiempo, cada día, de prestar atención a los pequeños detalles que hacen la diferencia: la sonrisa de tus hijos, el encuentro con un amigo, la posibilidad de visitar a tus padres: cada una de esas acciones le dará significado y valor a tu día y te permitirá reconectar con las cosas que realmente importan, olvidando los sinsabores lógicos de la existencia.

Consejo: lleva un pequeño registro de las cosas buenas que te suceden o, mejor aún, plantéate objetivos a cumplir. Nada complejo, tareas simples que no requieran mucho tiempo y te permitan reconectar con tu interior y ser más feliz. Por ejemplo, llevar a tus niños a la plaza, lavar tu auto o plantar un árbol en el jardín. Recuerda: Roma no se hizo en un día.

Dedica tiempo a lo que te apasiona: posiblemente llevas años postergando tomar clases sobre un tema que realmente te apasiona. ¡No pierdas una hora más: el futuro es hoy!

Consejo: no te dejes vencer por los pequeños inconvenientes: si el horario que te ofrecen los profesores no te conviene, pregunta por clases alternativas de noche o los fines de semana; también puedes hablar con tus amigos: seguramente alguno de ellos querrá acompañarte y su presencia, además de divertirte, te dará ánimos para seguir adelante. 

Mejora tu alimentación: por cuestiones de trabajo seguramente llevas mucho tiempo comiendo platos llenos de grasa y aceite que te ocasionan graves problemas de salud, incluyendo el tan temido sobrepeso; es hora de cambiar esa dieta perjudicial por una más sana.

Consejo: visita un nutricionista para armar la dieta que tu cuerpo necesita para mantenerse equilibrado y sano.

¡Prueba algo nuevo!: ¿por qué hacer siempre lo mismo? ¿Por qué no intentar algo diferente? Por ejemplo, realizar un tratamiento de pedicura. Seguramente te hará sentir mucho mejor y el costo es mínimo.

Consejo: ¡no pienses en que dirán los demás porque gastes tu tiempo y dinero en una actividad fuera de lo común J! Recuerda: no debes darle explicaciones a nadie por tus acciones: si la actividad te hace sentir relajado y feliz, el objetivo se cumplió.   

Aprende a gozar el descanso: acostumbrado a seguir una rutina exigente todos los días, seguramente no disfrutas las vacaciones o los fines de semana porque consideras que “pierdes el tiempo”. En realidad no es así: tomarte unas horas para ver televisión o, simplemente, acostarte en la cama con los ojos cerrados a disfrutar el silencio te permitirá poner tu vida en perspectiva y no preocuparte por cuestiones menores.

Consejo: ¡duerme la siesta! Los médicos recomiendan, cada vez con mayor énfasis, recurrir a ese remedio natural que permite recuperar la energía perdida y no tiene contraindicaciones J. (Si necesitás relajarte para poder dormir la siesta, te recomendamos utilizar la espuma en barra Noni-Time de lavanda y tilo para darte un baño calentito y con mucha espumita).

Cuida tu aspecto: verse bien no está relacionado solo con la estética; en realidad, significa prestar atención a un tema fundamental para tener una salud plena y satisfactoria. Por ejemplo, la piel nos protege de la agresión de diferentes agentes externos, por eso es importante mantenerla limpia y cuidada todo el año.

Consejo: come y duerme bien, realiza ejercicio con frecuencia y no olvides y humectar y exfoliar tu piel para eliminar las células muertas, quitar impurezas y evitar la aparición prematura de arrugas. (¡Las cookies exfoliantes de MIES pueden ayudarte en esta tarea! Su suave exfoliación no arde ni lastima. Te ayudan a renovar las capas de tu piel profundamente).

¡Hazte un regalo!: ¿cuándo fue la última vez que compraste algo que te gustaba? Tal vez hace años que no te das un gusto porque le das prioridad a los demás: hijos, sobrinos, pareja, padres… ¡No lo hagas más! Es una forma de ponerte en un segundo lugar que no te mereces.

Consejo: darse un mimo no implica gastar una fortuna: comienza por algo simple pero muy satisfactorio, por ejemplo, sumergirte en la bañera con una bomba de baño MIES. Recomendamos “Polvo de Estrellas”, con tilo, lavanda y manzanilla. Es la más relajante por su efecto de aromaterapia.

          “Instantes”, el gran poema cuya autoría ha sido asignada a Jorge Luis Borges, trata, precisamente, de la importancia de mimarse y disfrutar cada día:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,

en la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido,

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Correría más riesgos,

haría más viajes,

contemplaría más atardeceres,

subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,

comería más helados y menos habas,

tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata

y prolíficamente cada minuto de su vida;

claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría

de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,

sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca

iban a ninguna parte sin un termómetro,

una bolsa de agua caliente,

un paraguas y un paracaídas;

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir

comenzaría a andar descalzo a principios

de la primavera

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita,

contemplaría más amaneceres,

y jugaría con más niños,

si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…

y sé que me estoy muriendo.

        ¡Por eso, date un mimo ahora, que todavía estas a tiempo!