Una forma 100% natural de curar cuerpo, mente y espíritu.

El olfato es el sentido que ejerce mayor influencia en la actividad del cerebro por una simple razón: los bulbos olfatorios están conectados directamente con las áreas mentales que procesan las emociones, así, cada aroma genera una asociación inmediata en las personas (“el pasto recién cortado me recuerda las tardes que pasaba en la casa de mis abuelos de niño”, “la salsa de tomate me lleva a la cocina de mamá”, etc.).

Por ese motivo, la aromaterapia es la herramienta ideal para lograr un perfecto equilibrio físico, mental y espiritual al activar el hipotálamo, área del cerebro que envía mensajes a las diferentes áreas del cuerpo.

Entrar a una Tienda MIES es toda una experiencia sensorial.  Nuestros clientes se enamoran por los aromas y colores de nuestros cosméticos (¡se hace tan difícil elegir entre todos ellos!). Buscamos mezclas que cautiven; que seduzcan, relajen o energicen.

Los efectos de la aromaterapia se remontan muy atrás en el tiempo: los chinos fueron los primeros en usarla en el año 4000 A. C. y luego la práctica se generalizó llegando a Egipto y Grecia, donde médicos como Hipócrates la recomendaban calurosamente en sus escritos.

La realidad es que todos los aromas generan un efecto instantáneo en los sentidos por eso es bueno conocer de qué manera influye cada fragancia en el estado físico, mental y psicológico para escoger la más adecuada a cada necesidad:

Sándalo: uno de los aromas más usados desde hace siglos (se dice que los egipcios fueron los primeros en probarlo), sus propiedades incluyen traer armonía a la mente, relajar el cuerpo, facilitar la circulación de la sangre, levantar las defensas y potenciar la capacidad de meditación. Es ideal para combatir catarros, depresiones y evitar el insomnio.

Canela: obtenida de Ceilán, por su capacidad estimulante se usa para combatir el cansancio y el estrés aunque su mayor popularidad está asociada como estimulante del apetito sexual.

Romero: es ideal para levantar el ánimo y tratar enfermedades como bronquitis, asma, y catarros; también alivia la irregularidad menstrual y permite superar la fatiga física y mental.

Lavanda: proveniente del Mediterráneo, sus propiedades calmantes sirven para eliminar tensiones, combatir dolores de cabeza, superar la depresión y evitar el insomnio.

Menta: originario de Europa, este aroma potencia la energía interior, aumenta la concentración y estimula la creatividad; además, en forma de vaporizaciones, permite tratar diferentes enfermedades respiratorias (bronquitis, catarros, sinusitis, asma y tos).

Limón: gracias a sus propiedades refrescantes y calmantes, es ideal para salir de estados de enojo, ira o ansiedad y lograr una mejor concentración (también permite combatir gripes al fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la circulación).

Rosa: probablemente el aroma más conocido del mundo, ayuda a superar depresiones, insomnios y tensiones.

Jengibre: favorece la circulación, evitando s mareos y náuseas; también alivia problemas digestivos y estimula el sistema inmunológico (lo que lo convierte en un aroma ideal para evitar resfríos).

Jazmín: originaria de la India, se usa como analgésico y antidepresivo potenciando sentimientos como el optimismo, la alegría y el entusiasmo (además, añadida al baño en forma de aceite, es excelente para problemas musculares, golpes y heridas gracias a sus capacidades antisépticas, antiinflamatorias y analgésicas).

Bergamota: permite recuperar el apetito perdido al combatir eficazmente la ansiedad y la depresión.

Para terminar, es bueno recordar que incluso Pablo Neruda, el más grande poeta en lengua española, ganador del premio Nobel, habló de manera única sobre el efecto que generan los aromas en las personas usando su propio ejemplo:

El olor de la leña
me tocaba
el corazón
como unos dedos,
como un jazmín,
como algunos recuerdos.

No era el olor agudo
de los pinos,
no,
no era
la ruptura en la piel
del eucaliptus,
no eran
tampoco
los perfumes verdes
de la viña,
sino
algo más secreto,
porque aquella fragancia
una sola,
una sola
vez existía,
y allí, de todo lo que vi en el
mundo,
en mi propia
casa, de noche, junto al mar
de invierno,
allí estaba esperándome
el olor
de la rosa más profunda,
el corazón cortado de la
tierra,
algo
que me invadió como una
ola
desprendida
del tiempo
y se perdió en mí mismo