Lo que más nos gusta de MIES, desde siempre, es que con vos podemos ser sinceros. Algo pasó en la forma en la que nació este proyecto, en la manera en que nos recibiste, en la cantidad de veces que aprendimos desde el error, y te lo reconocimos y nos entendiste, y nos apoyaste. Algo pasó, que se generó una relación entre vos y nosotros que, creemos, no es igual a la de otras marcas con la gente. Sentimos que te conocemos bien, y vos a nosotros. Que nos queremos, bah ♥

Y en ese plan honestidad es que te contamos ya que este 2016 no fue fácil ni del todo lindo para nosotros. Crecimos, sí, pasamos de 2 a 7 tiendas oficiales. Abrimos laboratorio nuevo, lanzamos productos inéditos, hicimos varios eventos… No es que no la hayamos pasado bien. Pero fue un año de mucho esfuerzo también, muchas dudas, mucho crecimiento no exento de errores y dificultades. Fueron muchas las veces en las que, con Rami, extrañamos aquellos años de estar solos y tranquis en la tienda de Guayra. No sólo MIES fue desafiante este año. Trump, el terrorismo internacional, la economía argentina, la política local… Fue uno de esos años en los que uno cree un poco menos en la gente, y eso no se siente nada bien.

Pero se acercó la Navidad y en casa algo hacía falta. El chiquitín de la familia cumplía 4 años en otro país, lejos por primera vez del resto de su familia, y si bien es un campeón, lo notábamos apagado. Entonces decidimos, por primera vez en nuestra pareja de 22 años, salir a comprar y armar nuestro arbolito de Navidad. No somos creyentes, y nos habíamos vuelto muy cínicos con estas cosas. Pero ahora era necesario. Hacia falta creer, todos nosotros (no sólo el peque) en algo mágico que estuviera por encima de nosotros. Armamos el árbol y miramos, emocionados, cómo nuestro hijo participaba con entusiasmo de esta actividad familiar. Prendimos las luces finalmente, se hizo un silencio y creo que todos sentimos lo mismo. De alguna forma,. habíamos vuelto a creer. No en un dios, sino en nosotros. En nuestra familia, en la gente, en nuestra Argentina, en los proyectos. No hizo falta nada más. La esperanza y las ganas de creer en que lo mejor siempre está por venir, nunca mueren, sólo esperan calladitas que las vayamos a buscar.

Hoy este arbolito se enciende en casa y nos hace mirar con muchas ganas al futuro. Pensamos en todos los planes que tenemos para MIES; todas las nuevas tiendas que vamos a abrir, los productos y novedades que vamos a lanzar (ya desde enero!), y nos llenamos de entusiasmo.

Felices fiestas para tod@s ♥

Diego