Los argentinos estamos acostumbrados al estrés. Esto es tan cierto como triste. Venimos de décadas de crisis periódicas, pasamos del amor al odio por nuestros gobernantes, y el día a día hace bastante que dejó de ser un remanso de calma.

Hay muchas cosas que podemos hacer (y mucho lo que hay escrito al respecto) para paliar esa sensación de agobio que a veces nos supera y nos impide disfrutar de todo lo bueno que, en el fondo, siempre abunda. Algunas de las formas más usualmente mencionadas para darle batalla a este enemigo silencioso son:

  • comer bien. Porque cuando estamos estresados o nos olvidamos de desayunar, o nos salteamos alguna comida del día, o nos inclinamos por la comida chatarra, que nos promete una falsa satisfacción que dura minutos, sólo para sentirnos al final peor que antes de engullir esa hamburguesa. En épocas de mucha presión es más importante que nunca no saltarte las comidas, y asegurarte de comer sano!
  • dormir lo suficiente. Otro problema típico de estas épocas es recortar las horas de sueño. Quedarnos hasta tarde frente a la tele, o chequeando el Facebook. Las pantallas son las peores enemigas del sueño, por lo que lo ideal es que te autoimpongas cortar a una hora temprana con ellas, y elijas un lindo libro para sumergirte en él todas las noches. Darte una buen baño de inmersión relajante, con tu música favorita de fondo, también ayuda muchísimo para conciliar el sueño.
  • salir del encierro. Obviamente cuando el estrés ataca, uno de lo que menos ganas tiene es de salir. Ver gente, estar en la calle, hacer cosas, se nos aparecen como tareas imposibles. Pero hay opciones para lograrlo sin demasiado esfuerzo. Salí a dar un par de vueltas a la manzana durante el día de trabajo. Andá a visitar a un familiar el fin de semana, dejá que te mimen y te hagan una rica comida casera. Charlá con gente diferente, fuera de tu círculo habitual, para cambiar de óptica y distraerte un poco de las cosas que te están preocupando por demás.

Otro aliado para luchar contra el estrés, aunque menos conocido, es la aromaterapia. Dicho así suena demasiado esotérico, y ni a nosotros nos gusta. Pero pongámoslo en términos más familiares: ¿a quién no le produce cierta alegría el olor al pasto recién cortado? ¿Quién no se siente mimado por el aroma del café molido, o goteando recién hecho en la cafetera a la mañana? Cada uno conoce su propia paleta de aromas favoritos, y no son los mismos para todos. Quien escribe estas líneas, por ejemplo, ama el olor a río, pero he encontrado a quienes les resulta una fragancia insoportable, o como mínimo, poco interesante. La mayoría de los aromas tienen una fuerte memoria emotiva,  y los perfumes que peor o mejor nos hacen sentir suelen relacionarse con aromas de nuestro pasado.

Hay, también, aromas que son masivamente reconocidos por sus efectos sobre las personas. En MIES investigamos constantemente sobre esto y desarrollamos, a mano, cientos de productos que buscan activar algún rincón del cerebro a través del olfato. Hay aromas que energizan, otros que calman, y hay varios que son aún más complejos (un aroma puede ayudar a enfocarse en una tarea, a tomar decisiones, a sentirse esperanzado, o a calmar la sensación de ira o violencia). Al igual que con los colores (de lo que hablaremos en otra entrega de nuestro blog), en nuestro Lab experimentamos al menos una vez por semana con diferentes combinaciones, y testeamos los resultados entre un pequeño grupo de confianza, hasta dar con las fórmulas que sean más efectivas para la mayor cantidad de gente.

A continuación te contamos algunos de los aromas con mayores beneficios, y en qué productos MIES los podés encontrar:

 

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  • Cítricos. Estos son muy reconocidos por sus propiedades antisépticas y frecuentemente se usan para tratar infecciones de cualquier tipo. Son excelentes desintoxicantes para el organismo; limpian y regulan el apetito, colaboradores en la pérdida de peso. Son usados frecuentemente en los centros de estética para combatir la celulitis, eczemas, acné y psoriasis. Entre estos frutos podemos mencionar la naranja, limón, bergamota, lima, mandarina…

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  • Maderas. Son fragancias frescas pero que mantienen un carácter de olor a madera o a la tierra. Estas fragancias tienen una personalidad fuerte. En MIES, donde somos fans de meter las manos en la tierra, tener huertas urbanas y mezclarnos mucho con la naturaleza, esta familia de aromas es una de nuestras favoritas. Se emplean frecuentemente como aromatizantes de ambientes.

 

  • Herbales: Entre sus propiedades podemos resaltar que son muy buenos aliados a la hora de levantar el ánimo y balancear emociones cuando éstas proceden de experiencias traumáticas o conflictos. De estas esencias se obtienen remedios para tratar problemas mentales. No se recomienda su uso en períodos de embarazo. En el Lab MIES nos encanta usar el pachuli, menta, romero, albahaca, orégano, hinojo, salvia clara, agujas de pino, mejorana y romero.

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  • Florales. Las esencias florales son muy recomendadas para combatir el estrés, combaten también la fatiga mental y emocional. Pueden ser empleadas en problemas del órgano reproductor. Gracias a que estas esencias ayudan a regenerar las células, son muy utilizadas en tratamientos de belleza y en tejidos que hayan sido afectados por quemaduras o heridas. Ejemplos de este tipo de esencias serían la manzanilla, ilang ilang, lavanda y geranio.

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  • Gourmet. Son aromas más sofisticados, relacionados con la memoria gustativa, y que evocan recuerdos generalmente muy agradables que dan tranquilidad. En su mayoría se les reconocen propiedades afrodisíacas. Entre estos aromas figuran el chocolate, la canela, el azúcar, la vainilla, la miel…

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¿Cuáles son los aromas que más te movilizan? ¿A qué te hacen acordar?